¿Adoras a Dios por las razones incorrectas?

“3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” 1 Juan 5:3-4

Cuando ves lo que Dios te pide como gravoso, difícil e innecesario, sin darte cuenta, tu manera de pensar se ha tornado carnal; Luchas con tu carne para ir a la iglesia, para dar tus diezmos y ofrendas, para orar, levantarte temprano. Hay que hacer esfuerzo, sacrificio. Y la gente no quiere pasar esfuerzos ni para ninguna relación ni para nada, pero quieren los grandes resultados. Dios siempre está ahí y Él es un Dios de misericordia, de amor, y Él lo perdona todo; Pero Dios no lo recompensa todo. Dios no recompensa todo lo que tú haces; Él solo recompensa la fe; Y aquellos que nos atrevemos a presentarnos delante de Dios, con lo mejor de nuestra vida, a esos es que Dios trae grande recompensa.

El problema del hombre carnal es que la consciencia es como el estómago: Tienes que llenarla todo el tiempo, tienes que alimentarla para calmarla. Por eso es que hay quien se presenta como Caín a adorar a Dios; Porque lo hacen tan solo para calmar su consciencia. Cumplen con los requisitos, únicamente para satisfacer su manera de pensar; Ven los resultados de otros, que ellos no tienen, y cuestionan a Dios, cuando todo lo que está pasando es que has transferido tu adoración del espíritu a tu adoración de la carne, y tu consciencia es lo único que se satisface. Hay quien adora a Dios por las razones incorrectas; Por costumbre, por ejemplo, porque la consciencia te dice que tienes que hacer cosas por hábito. Un matrimonio donde la mujer cocine por costumbre y el hombre vuelva a la casa por costumbre, ¿qué relación es esa? En una relación, aún pasado el tiempo, tiene que haber la misma pasión, el mismo deseo de verse, de estar juntos, agradecimiento por todo, por estar cuando nadie más estuvo; Eso nada más debe poner en ti pasión, amor; No es tener compañía, alguien que respire al lado tuyo para no sentirte solo. Tú no puedes tener una relación por costumbre; Y así hay quien tiene una relación con Dios, por costumbre, le adoran para alimentar su consciencia, por supersticiones. Hay cristianos supersticiosos, que tienen que adorar, orar de tal forma, andar con el amuleto o con la cruz. Entonces, está la batalla de que si se ponen la cruz, que si el crucifijo es pecado, que no deben tener imágenes; Hay quien necesita el crucifijo, y hay quien no; Es toda una loquera; Hermano, con cruz o sin cruz en el pecho, tú lo que tienes que creerle es a Dios. ¿Te gusta una crucecita? ¿Te queda bien? ¡Póntela! Pero esto no es con supersticiones que funciona. Tú no puedes ir a la casa de Dios con supersticiones, por miedo de no estar allí. Tienes que ir porque te agrada ir. Hay gente que va a la casa de Dios para calmar su consciencia y sus impulsos carnales. Hay quien adora a Dios por vanagloria, para que otros lo vean; Hablan duro, se tiran al piso, lloran buscando llamar la atención. Adora a Dios con tus lágrimas, pero dale también un día de alegría; No hay problema con que te postres, pero cuando adoras de pie, dices: Él me ha dado victoria, me ha bendecido, está conmigo. Jesús advirtió: No ores como los hipócritas, que oran para ser vistos por los demás, de cierto te digo que ya tienen su recompensa; Mas tú, cuando vayas a orar, enciérrate, y tu Padre que te ve en lo secreto, te recompensará en público. Tú no necesitas que otro vea cuánto tú oras, no necesitas tener su aprobación y admiración, no necesitas que otro crea que eres espiritual; Tú no vas a la iglesia para complacer a otro; Vas para encontrarte con el Señor. Si ese otro no va a la casa de Dios, es lamentable, lo sentimos, pero si Dios no va, la cosa sí está difícil. Ese otro no ha sanado, libertado, cambiado a nadie; Así que puede faltar; Pero si Dios falta, entonces, tenemos problemas. Tú no haces nada para que otro te admire o te celebre. Cuando vas con un corazón sincero, a veces se llora, a veces se aplaude; No importa quién te mire, tú vas solamente para encontrarte con Aquel que cambio tu vida, no para cambiar tu consciencia. Entiende esto, y adora a Dios de todo corazón.

Una adoración que se hace para alimentar la consciencia, está basada en miedo. Vas a la iglesia, por miedo a fallar la costumbre, por superstición, porque tienes miedo que algo malo te vaya a pasar. Vas por vanagloria porque puedes perder la admiración de los demás y lo que has alcanzado. La base de tu adoración, nunca debe ser miedo. Es un error llevar a la gente a adorar a Dios por miedo; Se predica el fin del mundo, y cuando no pasa, el miedo se va, la gente vuelve a lo mismo. La gente tiene miedo de no ir al cielo; El cielo es maravilloso, pero de qué te sirve vivir toda una vida en el infierno de la tierra, por no tener a Dios, para entonces estar allá arriba en el cielo; Mejor es comenzar a vivir el cielo desde aquí y ahora, en la presencia de Dios, desde el momento en que tú decidas cambiar tu vida, y hacer de esta tierra el lugar más placentero.

Una adoración que es para la consciencia, viene del temor; Tu adoración debe ser producto de tu amor por Dios. Ámalo, porque Él te amó primero. Tu amor, y la gracia y misericordia de Dios en tu vida, te hacen ir en adoración sincera, producto del agradecimiento. En Lucas 7, Jesús entra a casa de un hombre, y una mujer se tira a los pies de él, y rompe un pote de alabastro; La gente comienza a criticarla, a llamarla pecadora; Y Jesús les pregunta: ¿Quién ama más? ¿Aquel a quien se le perdona más, o al que se le perdona menos? El hombre, pensando que era muy inteligente, dijo: Al que se le perdona más. Y Jesús le dice: Bien has dicho; Tú criticas a esta mujer, pero ella me ama más y está dispuesta a darme todo lo que tiene, por todo lo que le he perdonado; Tú, como eres tan religioso, no necesitas nada de mí; No me diste agua ni beso ni aceite; Pero, como tú no necesitas nada de mí, y tú piensas que yo no he hecho nada por ti, no tienes en tu mente razón para darme nada; Pero ella sabe que lo poco que tiene, lo tiene porque yo se lo di y he mirado por encima de como tú la ves; Tú la ves como pecadora, pero yo la veo como una mujer que me ama porque sabe quien yo soy para ella.

Tu agradecimiento te hace derramarte delante del Señor, y entregarle lo mejor de ti. La verdadera adoración que sobrepasa nuestra consciencia es la que su base es la fe; Tienes la fe de que Dios recibe tu ofrenda, tu adoración; Es cuando tú te presentas ante el Señor, y llevas tu semilla, tu ofrenda, le das sus diezmos y le crees, en agradecimiento por todo lo que Él ha hecho y por todo lo que Él te ha dado.
DIOS ES BUENO !!

Autor: D.R.A.

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