Vino a buscar

Cada Evangelio presenta una cara del Mesías. Lucas es el más largo de todos; cubre más cantidad de tiempo, historia, y fue escrito antes del año 70 d.C. Dirigido en particular a Teófilo, busca enseñarle a un gentil quién era Jesús, presentándolo como el Hijo del Hombre. Vemos la humanidad de Jesús, sus emociones, cosas que no vemos en otros Evangelios. Como cultura patriarcal, lo que se hablaba en aquel tiempo era de la genealogía del padre; pero queriendo presentar la parte humana de Jesús, Lucas da la de María. Menciona eventos y parábolas que no se repiten en los demás Evangelios. Es el único que menciona la resurrección del hijo de la viuda de Naín; Único en mencionar que sana una mujer en la sinagoga y a otro hombre, específicamente en el día sábado. En ningún otro lugar encontramos la sanidad de los diez leprosos, la parábola del Buen Samaritano, la del Amigo Persistente, que toca a la puerta, que insiste; el Rico Tonto, aquel que amontonó, que perdió su alma; la parábola del Hijo Pródigo, donde se habla de la condición del corazón de dos hijos. Todo esto es bien importante para el mensaje que Lucas quiere presentar, de que Jesús era el Hijo del Hombre. Son detalles históricos.

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Lucas 19:10

No dice: Vino a buscar y salvar a quien se perdió; Dice: Vino a buscar lo que se perdió. No solo vino a buscar perdidos; Vino a buscar algo que se perdió. Sí, vino a buscar personas, pero en ellas él quería encontrar algo más, algo que se había perdido. Esa frase es bien importante, porque lo que se había perdido era realmente lo que es ser un verdadero humano; Estaban tan envueltos en la religión, con la tradición, que se había perdido la humanidad del corazón, el tener ese corazón correcto. Jesús vino a demostrar que tú podías caminar como el Hijo del Hombre en esta tierra y tener un corazón compasivo. Él pagó el precio por nuestra humanidad; si fuera tan mala, no lo hubiera hecho; lo pagó para rescatar tu humanidad y sacarte de tu etapa carnal para que puedas vivir en esta tierra en plenitud y tener una relación con él en la eternidad a través de tu espíritu vivificado; entonces la humanidad es buena.

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.” Salmos 8:3-4

El texto original, dice: “que lo has hecho un poco menor que Elohim”. Cuando fue traducido, en sus mentes no cabía que Dios nos hizo un poco menor que sí mismo; No menor que los ángeles. Los ángeles no son más grandes que nosotros, son agentes servidores nuestros; Los que se rebelaron contra Dios, quedaron para perdición eterna; Él no murió por ellos, no tienen redención. Si algo te debe mover la cabeza es: Señor, ¿que tú viste en mí? ¿Qué ves en los humanos, que estuviste dispuesto a morir por nosotros en la cruz del Calvario? La religión nos hace ver lo contrario, lo mal que estamos y somos, el pecado. Tienes que someter tu naturaleza humana a Dios, tus pecados, para vivir la vida plena; pero Dios te mira como algo grande.

Lucas nos muestra la grandeza del Hijo del Hombre; Nos explica cómo nace, los parientes, las amigas de su mamá, lo natural y carnal. Luego vemos como el Hijo del Hombre comienza a buscar a otros hombres; todos los milagros, las parábolas, el fin era encontrar y ayudar a alguien a encontrarse a sí mismo. Vemos el intento de Jesús de que la gente despierte. En Lucas 18, el joven rico busca a Jesús, pero en Lucas 19, Jesús busca a Zaqueo, va a su casa. El que buscó a Jesús se fue molesto, pero aquel a quien Jesús buscó, su vida cambió para siempre. El joven rico preguntó qué tenía que hacer; Zaqueo no, del corazón salió y entendió qué tenía que hacer. Y, cuando Zaqueo dice: Voy a darle a los pobres, si debo algo lo voy a pagar todo. Jesús dice: Hoy llegó la salvación a esta casa. Fue un despertar de Zaqueo; entendió lo que era ser un gran humano. Él admiraba a Jesús, quería conocerle, se trepó en el árbol; jamás pensó que Jesús llegaría a su casa y se encontraría con él. Aquello lo hizo despertar. En estos días contratamos un joven que no profesa ninguna fe cristiana exteriormente, pero lo contratamos porque es experto en algo que queremos hacer. Cuando llegó a la iglesia, dijo: ¡Jamás pensé que de una iglesia me fueran a llamar! Lo que le sorprende es que le mostremos nuestro lado humano. Los religiosos ven todo lo malo, lo que tenemos que corregir; Pero aquellos que nosotros buscamos y les mostramos nuestra humanidad, cómo y quiénes somos, esa gente tiene más posibilidad de que un día despierten a la realidad de lo grande que es Dios en la vida de un hombre.

Esto fue lo que hizo Jesús. Lo vemos hablando del Buen Samaritano, sanando los leprosos, resucitando al hijo de la viuda, tratando de salvar la humanidad. No resucita a un viejo, sino a un niño, a una niña, y a su amigo. Así que, si tú no eres niño o niña, sé amigo de él para que te resucite; Porque los viejos no los resucita, es la conclusión de Lucas; Resucita a estos niños que representan el futuro de la humanidad. Usamos la palabra resucitar, pero Lázaro no resucitó, Lázaro salió de los muertos; Igual el niño y la niña. Ellos eventualmente murieron. Una persona que resucita, jamás vuelve a morir. Jesús resucitó; Ellos salieron de los muertos. Pero cuando Lázaro salió, tenía el mismo cuerpo, las mismas deudas y dificultades, le quedaba ahora un poquito más de tiempo, pero iba a morir. Entre medio de la historia de Jairo, cuando Jesús va a su casa a sanar a su hija, está la mujer que llevaba doce años con flujo de sangre. La hija de Jairo tenía doce años. Una mujer que por doce años se le había ido la vida –porque la sangre es vida – recibe su sanidad; pero le da la vida a una niña de doce años. Lo que Jesús quiere mostrar es que la humanidad tiene esperanza, tiene posibilidades si vemos al hombre como algo valioso.

Lo más grande de la creación de Dios es el ser humano; pero, siendo lo más grande, tú puedes caminar en esta tierra con un corazón compasivo. Busca a otros y muéstrate como Jesús se mostraba, humano, porque en esto está la esperanza de un despertar en la vida de aquellos a tu alrededor.
DIOS ES MI SANADOR !!

Autor: D.R.A.

Déjanos tu comentario

Tu dirección de mail no será publicada.