Talentos y Dones

Todos nacemos con talentos naturales; Cuando nos convertimos –que es, también, nacer de nuevo – Dios nos da dones. Tú tienes talentos y dones, pero no son lo mismo. De nacimiento, cargas talentos en tu ADN. Alguien que nace en casa de doctores, tiende hacia la medicina; Si vienes de familia de cantantes, puedes desarrollar el talento, como puede que no, pero lo cargas en tu ADN y tienes exposición. Los talentos deben desarrollarse, sea por ADN o por supervivencia; Pero talento no es lo mismo que don. No hay tal cosa como el don de cantar; Hay talento, habilidad para cantar; Por eso es que tú no tienes que ser cristiano para cantar. Para entender lo que es un don, entiende que no es lo mismo que habilidad o talento. Los talentos son naturales; Los dones, espirituales. Puedes usar tus talentos para Dios, pero no significa que sean dones. Un talento funciona seas o no cristiano; Hay cantantes seculares con gran talento, pero tú nunca podrás operar en tu don espiritual, fuera del contexto de la atmósfera espiritual necesaria para que el don funcione.

Los talentos los heredamos de nuestros padres; Los dones los recibimos cuando nacemos en el Espíritu. Los talentos no tienen que ver con una relación con Dios, y los dones requieren una, con el Espíritu Santo. Una persona con talento para cantar, toma clases de canto y mejora; Pero un don espiritual, si no oras y no tienes relación con Dios, no funciona. La única forma de afinar un don espiritual, es con una relación con Dios. Y todos debemos afinar, tanto nuestros talentos, como nuestros dones; Pero se afinan de maneras diferentes. Orando no entonas; Para entonar, tienes que practicar, ensayar. Tú no oras para mejorar tu habilidad; Practicas para lograrlo. Ahora, para poder manifestar el don, sí necesitas relación con Dios. No pretendas profetizar, sin una relación con el Espíritu Santo; Hablarías desde tu carne, y no de lo que el Espíritu está diciendo. No hay tal cosa como practicar el don de profecía; Estarías jugando a la suerte. No perfeccionas tu don mientras más lo practicas; Viene de una relación con el Espíritu Santo.

Orar y leer la Biblia –por ejemplo – son actos naturales, que te ayudan a crecer en el Espíritu, a aprender cómo Dios habla, afinando tu oído para identificar cuándo viene de Dios. Pero no es la práctica lo que hace la perfección en el don; Es una relación con Dios.

Tus talentos no determinan tus dones ni viceversa. No porque cantes, todo lo que cantes es profético; Y que seas profeta no significa que tengas un talento en particular. Muchos de los profetas de la Biblia no tenían ningún talento. Moisés era tartamudo y Dios lo llama a profeta. ¿Cómo un profeta –que lo que tiene es que hablar – es tartamudo? Dios tuvo que ponerle otro al lado; Le da el don profético, pero tiene que usar la habilidad de otro. Entonces tenemos a Moisés oyendo de Dios, porque el que tenía la habilidad de hablar no se conectaba con Dios como el que tenía el don; Y el que tiene el don tiene que tartamudearle a Aarón lo que Dios dijo, para que le diga al pueblo. Entonces Aarón decía: Moisés dice que Dios dice tal cosa. Ahí vemos uno que tiene el don, y otro, la habilidad. Y pasó así porque, lamentablemente, Moisés perdió confianza. Pero Dios le había dado el don, y no se lo iba a quitar. Así que Dios buscó el medio para que el don se manifestase por la habilidad de otro.

Tus dones no determinan tus talentos ni viceversa. No todo doctor tiene el don de sanidad; Puede que alguno estudie medicina y también Dios le dé el don, pero no todo doctor lo tiene. Cualquier doctor puede orar por sanidad; Jesús dijo que todos nosotros podemos poner las manos sobre los enfermos; No hay que tener el don de sanidad para hacerlo, y el hecho de que lo hagamos no quiere decir que lo tengamos. Porque el don de sanidad no es para que se manifieste en el lugar donde la gente se atiende, sino para edificación de la iglesia. Tú puedes ser maestro de profesión, pero no necesariamente ese sea tu ministerio, tu llamado, tu función como miembro del cuerpo de Cristo. También pudiera ser que sí, por supuesto, pero no todo maestro tiene la vocación de serlo. Y tenemos que tener eso claro. Si conoces y entiendes esto, no caes en errores, en emociones, no eres mal dirigido.
DIOS ES BUENO

Autor: D.R.A.

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